Bacanal es un espectáculo que trasciende los límites del teatro convencional para convertirse en una experiencia ritual colectiva. Danza y palabra se entrelazan en una ceremonia escénica que convoca al público no solo como testigo, sino como parte activa del rito.
La acción se sitúa en el momento en que el Senado romano decreta la prohibición de las Bacanales y del culto a Baco, señalando al cuerpo y al deseo como fuerzas peligrosas que deben ser controladas. Desde este acto de censura nace la pregunta central de la obra: ¿por qué aprendimos a temer al cuerpo?, ¿por qué se nos enseñó a vivir fragmentados, alejados del deseo y de la celebración de la vida?
En un encuentro simbólico, Dionisio y Baco dialogan sobre cómo resistir a la represión y devolver al cuerpo su dimensión sagrada. La respuesta emerge a través de las bacantes, un grupo de mujeres poderosas y libres que se rigen por las leyes de Baco y encarnan una forma de existencia sin miedo, donde el goce, la danza y el trance son actos de resistencia.
La escenografía adquiere un papel esencial: no es un mero espacio, sino un organismo vivo que se transforma y se mueve, convirtiéndose en un gran elemento coreográfico que envuelve a intérpretes y espectadores. El espacio escénico se abre, se expande y respira, invitando al público a cruzar el umbral y formar parte del ritual. La experiencia altera la mirada del espectador, que deja de observar desde fuera para sentirse atravesado por la ceremonia.
Carlos Hipólito, Juana Acosta, Toni Acosta, junto a Chevi Muraday, Mapi Sagaseta, Elisa Hipólito, Cisco Lara y más de diez intérpretes, guían este viaje sensorial y emocional que convoca la memoria del rito antiguo para interpelar al presente.
Bacanal es una celebración radical del cuerpo, del deseo y de la comunidad, una ceremonia escénica que transforma a quienes se atreven a entrar en ella.