Antígona, la estirpe maldita cierra la trilogía de las heroínas griegas, tras Elektra y Medea con las que Atalaya ha recorrido una treintena de países de cinco continentes. La riqueza de Antígona como obra radica en los cinco niveles del conflicto que se plantean: mujer insumisa frente a hombre patriarcal; ternura frente a fuerza; persona frente a la maquinaria del poder; vida frente a muerte; humanos frente a dioses… y especialmente un sexto nivel: el conflicto entre el derecho natural humano y las leyes inflexibles y monolíticas del Poder.
Esta versión parte el encuentro de la Esfinge con Edipo, padre de Antígona. Pone valor los personajes de Iocasta (madre de la heroína… y también de Edipo) así como Polinices y Eteocles, hermanos de Antígona. Esta puesta en escena que abarca en un solo espectáculo toda la estirpe tebana resulta única en las múltiples versiones escritas a lolargo de 25 siglos. Una veintena de ellas han influido en el texto final de nuestra obra. Se ha realizado una investigación escogiendo las tragedias griegas originales y, al tiempo, las versiones más expresionistas y vanguardistas de los últimos siglos.