En la gloriosa pero caótica Roma antigua, vive Euclión, un viejo viudo que esconde una olla llena de monedas de oro por la que siente una pasión enfermiza temeroso de que todos quieran robársela.
Euclión tiene dos hijos, Liviano, enamorado de Pompina, y Cesonia enamorada a su vez de Torcuato, uno de los criados de su padre. Ambos viven sus romances en secreto, pero todo se desbarata cuando Euclión se presenta ante sus hijos para decirles que Cesonia se habrá de casar con un venerable anciano poseedor de una gran fortuna mientras que el propio Euclión dejará su viudez casándose con una joven romana que resulta ser Pompina, la joven a la que ama locamente Liviano. El drama está servido. Si no fuera porque esto sucede en Roma se diría que estamos ante una tragedia griega. Bueno, eso, y que esto es una comedia.
A partir de aquí se despliegan todas las artes, maquinaciones y movimientos desesperados de los enamorados que llegaran hasta donde haga falta para salvar su relación. La cosa se sale de madre por completo cuando desparece la olla con las monedas de Euclión, un desastre que supera todo lo imaginable. Finalmente, una serie de golpes inesperados del destino y la diosa fortuna vendrán a poner orden, y cada personaje de la comedia obtendrá lo que merece. Algo que no pasa muy a menudo, es verdad, pero que a veces pasa…