Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida

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23/07/2013

La historia de poder que Shakespeare concibió en ‘Julio César’ llega a Mérida con una lectura “intemporal y universal”

El 59 Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida entra esta semana en su ecuador con Julio César, la historia de poder que extrajo la pluma de William Shakespeare de las circunstancias que rodearon la muerte de uno de políticos y militares más influyentes de la Roma clásica y que, en el espectáculo que se presenta desde mañana hasta el domingo (22.45 horas) en Mérida, ofrece una relectura “Intemporal y universal”, en palabras del director, adaptador y escenógrafo del montaje, Paco Azorín.

 

Un reparto de ocho actores, encabezado por Mario Gas (Julio César), Sergio Peris-Mencheta (Marco Antonio) y Tristán Ulloa (Bruto), escenificarán esa pugna por el poder de Roma que desembocaría en el asesinato de Julio César, una historia que las piedras del Teatro Romano de Mérida han acogido ya en diferentes versiones, incluida en ópera. Julio César se ha representado en el Festival en cinco ocasiones anteriores, la primera en 1955 protagonizada por Francisco Rabal y la última en 1996.

 

“Hacía tiempo que no se hacía un Julio César en Mérida y es un texto que hay que revisitar de vez en cuando y en los momentos convulsos que vivimos, en los que el pueblo pide una cosa y los gobernantes hacen otra, es un montaje que nos viene como anillo al dedo”, explica Azorín.

 

La contemporaneidad del texto es “asombrosa”, asegura el director. “Parece escrito ayer y se escribió hace 400 años, pero la historia tiene más de 2.000 años”, añade. Sin embargo, la versión no ofrece una “lectura moderna”, sino más bien “universal e intemporal” con la que el público conecta con facilidad.

 

Este espectáculo, que es una coproducción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, el Teatro Circo de Murcia y Metaproducciones, llega a Mérida tras siete representaciones anteriores aunque Paco Azorín aclara que es un montaje creado y pensado específicamente para las dimensiones del Teatro Romano de Mérida.

 

No obstante, destaca la “sencillez” de su estética y escenografía para no restar protagonismo al trabajo de los actores y a la “grandeza y fuerza poética de la palabra” de Shakespeare. Sobresalen, eso sí, dos elementos significativos: un obelisco de nueve metros de altura que simboliza el poder y una pantalla gigante, que incorpora el lenguaje audiovisual que tan cotidiano nos es hoy y que sirve a la trama en un ejercicio de introspección de los personajes.

 

En el reparto destaca también la figura del extremeño Pedro Chamizo, productor del montaje y actor en el papel precisamente de Octavio, sobrino y heredero de Julio César, quien pasaría a la historia como César Augusto, fundador de Mérida.

 

 El elenco lo completan José Luis Alcobendas (Casio), Agus Ruiz (Casca), Pau Cólera (Decio) y Carlos Martos (Metelo).

 

La mayor parte del cuadro artístico de Julio César debuta en el Festival de Mérida, excepto Mario Gas, que sí tiene experiencia en el Festival como director en dos espectáculos: en 2005, con A Electra le sienta bien el luto, y Las Troyanas, en 2008. También ha pasado por el Festival con anterioridad Carlos Martos.


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