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16/07/2013

‘El Brujo’ se mete en la piel de un hombre atrapado en el cuerpo de un asno para reflexionar con mucho humor sobre la corrupción y la decadencia

Rafael Álvarez El Brujo dirige, adapta e interpreta por primera vez en todo el mundo El Asno de Oro, que se estrena el miércoles en el 59 Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. Se trata de la excéntrica historia novelada de un hombre atrapado en el cuerpo de un burro que escribió Lucio Apuleyo en el siglo II d. C. y que sirve al director y actor cordobés para hacer una lectura del pasado y presente, una reflexión sobre la corrupción y la decadencia de las sociedades, con el humor y la ironía que le caracterizan.

 

Como ya hiciera el año pasado con La Odisea, El Brujo continúa explorando con El Asno de oro la línea de trabajo de sus últimos montajes basada en el ‘actor solista’, tradición europea que se remonta a los juglares antiguos y cuyo exponente más prestigioso es el premio nobel Dario Fo. En el caso de El Asno de oro, el uso de este estilo interpretativo  tiene una mayor razón de ser, ya que el propio Lucio Apuleyo, considerado el precursor de la novela en Roma, ejerció de orador ambulante.

 

El Asno de oro mantiene por lo tanto ese sello personal que ha caracterizado espectáculos como la misma La Odisea, El Lazarillo de Tormes, El Quijote o El Evangelio de San Juan. Sobre la base de un referente clásico, en esta ocasión nunca llevado a escena con anterioridad, Rafael Álvarez El Brujo ofrece al público una lectura renovada de los mismos motivos antiguos, tratando de extraer los valores universales contenidos en ellos y los significados de la obra.

 

Mérida, en el argumento

 

En esta primera adaptación teatral de la novela de Apuleyo, El Brujo ha “sintetizado” de forma “comprensible” todos los episodios que concentra la obra, que es “muy diversificada y que encadena muchas historias dentro unas de otras”, explica el intérprete.

 

Destaca además que es una adaptación realizada específicamente para Mérida y que la ciudad, su Teatro Romano, adquiere un papel protagonista en el argumento y desarrollo de la historia.

 

El humor, acompañado de mímica y sonido, vuelve a ser el hilo conductor del peregrinaje y las desventuras de este excéntrico personaje al que da vida Rafael Álvarez El Brujo, pero este resalta el “trasfondo” que encierra la hilaridad de la historia: una reflexión sobre la corrupción y la decadencia de la sociedad. “Se dice en la obra: la corrupción de los mejores, de las élites, es la peor de las corrupciones”, apunta el director e intérprete.

 

La sinopsis de la obra es simple: el protagonista, Lucio, convertido en un asno tras ingerir una supuesta y errónea pócima de amor, vive con su alma humana en el interior de un cuerpo animal durante un tiempo hasta recobrar su forma y “dignidad” humana con la luz de un nuevo nacimiento. “Es una historia de caída y de redención, de crisis y conversión, de regeneración espiritual y cívica”, explica El Brujo.

 

Es escena, el relato se verá apoyado por la música en directo de la percusión (Daniel Suárez Sena), saxo (Julián Martínez), violín y teclado (Javier Alejano).

 

El Asno de oro es una coproducción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y Producciones Bakty. 


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