Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida

Jueves
23
Jul 2015

César & Cleopatra, la erótica del poder

Bajo las órdenes de Magüi Mira, Ángela Molina, Emilio Gutiérrez Caba, Lucía Jiménez y Marcial Álvarez protagonizan el sexto espectáculo del Festival de Mérida, una fiesta de los sentidos y la inteligencia llena de humor y emoción

“En el Teatro Romano de Mérida yo fui Cleopatra hace años. Hoy serán Cleopatra Ángela Molina y Lucía Jiménez, y yo dirijo. Esta vez estoy fuera, pero todo ha pasado ya por mis entrañas… Quiero ser Cleopatra.”
Magüi Mira, directora de ‘César & Cleopatra’

 

Por Esmeralda Torres

Allá por el verano del 1996, la actriz y directora Magüi Mira (Valencia, 1944) se metía en la piel de la reina de Egipto. Lo hacía del 7 al 11 de agosto, bajo las órdenes de José Carlos Plaza y compartiendo protagonismo con Chema Muñoz. Hoy vuelve con otra Cleopatra a la que esta vez dirige, casi veinte años después y como si el tiempo no hubiese acontecido. Como si el paso de los años sólo haya provocado que todo transcienda, algo que comparte con este espectáculo: dos mil años después, en el limbo de la eternidad, César y Cleopatra se reencuentran en el Festival de Mérida.

Un reencuentro para ironizar, recordar y debatir sobre lo que estos emperadores vivieron y lo que han visto suceder en el mundo desde aquel lejano día de su muerte. Para conseguirlo, Ángela Molina, Emilio Gutiérrez Caba, Lucía Jiménez y Marcial Álvarez se desdoblan en ambos personajes presentados en dos dimensiones diferentes, la real y la eterna, y en dos edades también distintas, la madurez y la juventud. Molina y Gutiérrez Caba interpretan a los célebres personajes en su edad madura y el plano eterno, mientras que Jiménez y Álvarez son una Cleopatra y un César más jóvenes y reales. Todo en un espectáculo que se convierte en una “fiesta de los sentidos y de la inteligencia” cargada de “humor, emoción y música”, según explica la directora.

 

Pasión y poder

Por más que la historia haya dibujado a Cleopatra como una hermosa mujer a cuyos encantos era difícil de escapar, es cierto que algo más que su belleza debió de atraer a los hombres más poderosos del momento. Entre ellos, a César, que visitó a la hermosa reina poco después de haber ocupado el trono. Una presencia que causó conflictos políticos y militares y desató la pasión entre ambos gobernantes originando una relación de poder y seducción que ha pasado a la historia. Y que recoge la obra, junto a otros momentos desconocidos, en una dramaturgia firmada por Emilio Hernández.

“Dos amantes, dos cómplices, dos aliados, dos formas de ejercer el poder, como hombre y como mujer, se enfrentan o se suman”, indica Mira. Una acción que hace que los cuatro actores entren en un combate sobre lo que fue, lo que pudo ser y no fue, lo que hubieran hecho si hubieran vuelto a vivir y lo que de ninguna manera quisieran repetir. El resultado, una trama que genera sobre la escena del Teatro Romano una disputa llena de humor y emoción. Una propuesta para, como anuncia su directora, “gozar, pensar y comprender la eternidad del teatro”.

César & Cleopatra, la erótica del poder
Fotografía: Jero Morales
Miercoles
15
Jul 2015

Todavía no sabes lo que es llorar, espera a que seas viejo

“No hay mayor dolor que el amor”. Dice Medea, dice Séneca. Si esto es así… ¿qué hacer? ¿Acaso no hemos sentido esto alguna vez? Medea es atrevimiento, Medea mete la mano entera en nuestras heridas y nos enfrenta a nuestros terrores, o mejor dicho a nuestros dolores, o mejor dicho: si el dolor es signo de vida, a nuestra vida. Por eso me da miedo Medea y sin embargo no puedo dejar de mirar. Medea, tan contraria a la idea de virtud de Séneca y sin embargo tan atractiva para el autor.

Andrés Lima